Como descubrir la voluntad de Dios.
Descubrir la voluntad de Dios para luego seguirla, es lo mejor que puedes hacer y lo mejor que te puede pasar en la vida. Eso no significa que todo te saldrá bien y vivirás en un camino de rosas, más bien al contrario, mi experiencia es que cuando se anda en la voluntad de Dios, las dificultades aumentan, pero también aumentan la felicidad, la satisfacción y el poder de Dios para vencer los obstáculos. Ahora bien, el problema es doble: por un lado, pocas cosas hay más importantes que conocer la voluntad de Dios para tu vida, pero al mismo tiempo, pocas cosas parecen más complicadas y escurridizas que la propia voluntad de Dios. Es cierto que no toda la voluntad de Dios está contenida en la Biblia, pero sí casi toda. Todo lo “general” respecto a las personas y las normas para vivir la vida cristiana, está explicado y contenido en la Biblia. Aunque la Palabra de Dios puede no ayudarnos a decidir si debo cambiar mi trabajo actual por otro, o si debo casarme con cierta persona o no.
Creo que conocer la voluntad de Dios, comienza siempre por conocer lo que la Biblia dice sobre el asunto que me ocupa. A todo aquél que quiera conocer la voluntad de Dios, yo le recomendaría seguir rigurosamente el procedimiento que, muy resumidamente, expongo a continuación y además, en el orden que está expuesto.
1. PRIMER PASO: ¿qué dice la biblia?
Claramente, es el canal más importante por el que Dios habla más veces y más claramente al cristiano. Es por tanto el más importante. Ojo, no es más importante por ser superior a los demás, sino por el volumen de revelación que recibimos a través de él. Yo diría que el 95% de los problemas o preguntas que abordan a un cristiano en su vida diaria encuentran respuesta en la Palabra de Dios o en los principios que de ella se deducen. Para el 5% restante, hay que buscar la revelación de Dios de otro modo. Ese 5% corresponde siempre a decisiones particulares y asuntos personales o culturales no planteados en la Biblia. Si te planteas cambiar de trabajo, si tienes que decidir entre estudiar una carrera u otra, casarte o no con cierta persona, es posible que la Biblia no te ayude a conocer la voluntad de Dios (o tal vez sí, todo depende de las circunstancias que envuelven la decisión y la información de que dispones para afrontarla). Por eso, estudia la Biblia y busca respuestas, es muy posible que la encuentres o que encuentres un principio bíblico aplicable.
Ejemplo: En general, la Biblia no nos dice si debemos hacernos novios de cierta persona o no, o si debemos de casarnos o no con ella. Pero si lo que te planteas es establecer un noviazgo o casarte con una persona inconversa (no nacida de nuevo), entonces la Biblia sí habla claramente respecto a eso. Ya sabes que lo prohíbe. En este caso particular, y debido a las circunstancias especiales de la persona en la cual estás pensando, la Biblia sí da la respuesta. Es no, y no hace falta darle más vueltas.
Dada la gran cantidad de información contenida en la Biblia, es innegable su importancia para la vida cristiana. Por ese motivo, precisamente, es necesario que la conozcas, la medites, la aprendas de memoria, la reflexiones y la incorpores a tus patrones de pensamiento y estilo de conducta.
2. SEGUNDO PASO: ¿cómo me dirige el espíritu santo?
Somos templos del Espíritu Santo, el cual tiene la capacidad de comunicarse con nuestro espíritu. El Espíritu Santo nos dirige y nos muestra la voluntad de Dios revelándonosla. El problema es que eso sucede en nuestra mente, donde hay otros muchos pensamientos que no son la voluntad de Dios, que nada tienen que ver con ella, pero que podemos confundirlos con ella. Por eso ve con mucho cuidado en este asunto. No porque el Espíritu Santo no hable claramente, sino porque fácilmente puedes confundir su voz. Dentro de tu corazón, tus deseos, ilusiones, aspiraciones y emociones resuenan de manera parecida a la voz de Espíritu Santo. Por eso, como norma general sobre el Espíritu Santo, recuerda que:
- El Espíritu Santo nunca te pedirá que hagas algo contrario a la Biblia. Si descubres esa contradicción, no ten engañes, ten por seguro que lo que estás escuchando es alguna otra voz distinta de la del Espíritu Santo.
- En mi opinión, el Espíritu Santo difícilmente da una respuesta de algo que queda aclarado en la Biblia. Puntualizo esto porque puedes perder el tiempo orando a Dios que te guíe sobre un asunto que fácilmente se resuelve consultando la Biblia. En ese caso, es muy probable que el Espíritu Santo guarde silencio, por más que tú ores. Lo que tienes que hacer es leer más la Biblia.
3. TERCER PASO: ¿qué muestran las circunstancias?
Dios es todopoderoso. Por tanto obra en las circunstancias que nos rodean para que a través de ella nos llegue su revelación y su voluntad se cumpla en nosotros. En general, si Dios te envía a hacer algo, verás que no va contra la Biblia, que el Espíritu Santo se hace oír dentro de ti y que se te abren las puertas para que la decisión se lleve a término. Sucede todo a la vez. Cuando Dios nos responde con un no a una petición, o simplemente no responde, las circunstancias siempre son adversas. No lo olvides.
Ejemplo: acuérdate de Jonás. La voluntad de Dios era que fuese a Nínive, pero él embarcó para irse a Tarsis, no a Nínive. Por eso Dios obró en las circunstancias para que su voluntad se cumpliese en contra de la del propio Jonás: (1) mandó una tempestad tan grande, que casi hunde el barco, (2) La gente hace sorteos para buscar culpable y el azar recae sobre Jonás, (3) lanzan a Jonás por la borda y (4) la tempestad se calma, (5) un pez se traga a Jonás y (6) lo lleva a la orilla del mar más próxima a Nínive donde lo vomita en la playa. Este es un claro ejemplo en el que se aprende que Dios siempre impone su voluntad obrando en las circunstancias.
Como se puede ver, descubrir la voluntad de Dios es un procedimiento espiritual, pero no “esotérico”. Incluye madurez personal y, sobre todo, sentido común. La combinación de espiritualidad, revelación divina (a través del Espíritu Santo, si es el caso), madurez y sentido común, nos lleva inequívocamente a la voluntad de Dios. Incluso me atrevo a afirmar que cuando fallamos en descubrir la voluntad de Dios, es solo porque hemos combinado mal espiritualidad, revelación, madurez y sentido común.
PV.
