El Loco general del Kalashnikov.
Hace unas semanas leí en “El confidencial” el artículo que me propongo comentar. Versaba, aparentemente, de una noticia ya publicada por la BBC años atrás.
El artículo en cuestión trata sobre Joshua Milton Blahyi, quien en su momento fue conocido como el general “culo desnudo” porque combatía personalmente en sus batallas civiles equipado solo con unos zapatos, un machete y un fusil de asalto kalashnikov.
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| Joshua Milton Blayhi, conocido como el 'General Culo Desnudo'. (fotografía de Fermín Torrano publicada en elconficencial.com). |
El “general culo desnudo” creía que su desnudez le protegía contra las balas enemigas. Por eso también afirma que sacrificaban víctimas humanas ante de cada batalla. “generalmente sacrificábamos un niño pequeño cuya sangre fresca satisficiera al diablo” como él mismo afirmó en algunas ocasiones.
Afirmaba que veía al diablo regularmente y que entre los 11 y 25 años asistió y participó regularmente en muchos sacrificios humanos y que el propio diablo le solicitaba sacrificios humanos regulares para obtener su protección.
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| Imagen publicada en unbirthdayparty.wordpress.com |
En 1996 la vida del general cambió. Dice que una iglesia evangélica pentecostal de Monrovia (capital de Liberia) pastoreada por el obispo Kun Kun recibió órdenes de Dios: ayunar 54 días para la liberación espiritual del general. Pasados esos días, le buscaron y le predicaron el evangelio. Días después, el general afirma que Jesús se le apareció en una luz cegadora y le hablo como a un hijo. Le dijo que moriría a menos que se arrepintiera de sus pecados. En 1997, Blahyi (el general) viajó al campo de refugiados de Buduburam en Ghana. “Fue en ese campo donde confesó sus pecados en una iglesia y se salvó.
Ahora, como predicador con un canal de youtube y presidente de la organización “End Time Train Evangelistic Ministries Inc.” con sede en su país, Liberia, a veces encuentra parientes de sus víctimas. Dice sentirse mal, muy mal, pero insiste que los poderes satánicos le poseían en el pasado y le indujeron a hacer lo que hizo. Blahyi hoy está casado y tiene 4 hijos: Jackie, MaryBeth, Janice, Joshua Milton y Michaela. En numerosas ocasiones ha reconocido que el número total de víctimas de sus batallas durante la guerra civil liberiana entre 1989 y 1996 asciende a 20.000.
Nadie, ni los más escépticos, dudan del cambio que se ha producido en la vida de este hombre, porque nadie puede negar lo evidente: abandonó las armas, se arrepiente de su vida anterior y ahora es predicador del evangelio en las calles de la ciudad donde antes mataba: Monrovia.
Otra cosa es la opinión que tengamos de él. Algunos afirman que su conversión al cristianismo es genuina y el cambio en su vida es consecuencia de la regeneración del Espíritu Santo, quien le ha salvado, otros afirman que lo suyo es una transformación psicológica en la que, hastiado de su vida, ha empatizado con las víctimas y ahora expía su propia culpa con buenas obras. Algunos incluso afirman que lo suyo es una maniobra legal. Dado que nunca fue jugado por sus asesinatos, de algún modo pretende hacer aparentar que es un hombre diferente que no merece un juicio por criminal de guerra.
Debemos decir en su favor que, tanto él como su familia inmediata han declarado en muchas ocasiones que estar libre de la culpa del pecado y ser “renacido” no significa ser liberado de la responsabilidad legal de sus actos, la cual dice estar preparado para afrontar si la justicia se lo requiere, por eso, alega, no es un prófugo de la justicia.
Las diferentes opiniones sobre Blahyi me recuerdan lo que ya pasa desde los tiempos de Jesús. Cuando Dios habló desde el cielo, muchas personas lo oyeron y reconocieron su voz, aunque otras afirmaron oír un trueno (Juan 12:28-29). Cuando Jesús hacía un milagro, para unos era obra de Dios, para otros era obra del diablo (Mateo 12:23-27). En definitiva, ante unos hechos, las interpretaciones difieren, y en consecuencia las opiniones también.
Yo no estoy juzgando hoy a Blahyi. Solo explico unos hechos dramáticos y sorprendentes sucedidos en el mundo hace 25 años y que tiene repercusiones todavía hoy, porque hoy mismo, 11 de abril de 2021, mientras escribo este artículo, consulto por última vez internet y veo que hoy, precisamente hoy, un periódico todavía se hace eco de la historia que aquí expongo.
Incluso, en 2011 se rodó una película documental sobre su vida que incluimos aquí, por si quieres verla.
PV.


