La iniciativa de Dios, el tiempo de Dios.
El mensaje principal del Antiguo Testamento tiene como hilo conductor y bien supremo el anuncio del Redentor de Israel, del Mesías.
Dios eligió a Israel para manifestar su gloria (Is. 49:3) y ser luz a las naciones (Is. 49:6). Israel fue llamada a ser una nación santa y reino de sacerdotes.
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El mensaje del Nuevo Testamento nos presenta a ese Mesías que tanto nos amó, que dio su vida por nosotros (Ro. 5:8), Jesucristo, el Mesías prometido, que vino al mundo para redimir a los pecadores, con su muerte y resurrección. Cristo es la imagen del Dios invisible (Hb. 1:1-14).
Cristo fundó la iglesia y la edifica cada día (1aP.2:4-5); linaje escogido para ser una nación santa, real sacerdocio para anunciar el mensaje de salvación a todos los hombres y mujeres de todos los tiempos (1aP. 2:9-10).
En el libro del profeta Isaías encontramos un mensaje para el pueblo de Dios, Israel en ese tiempo, que se aplica al pueblo de Dios hoy: la iglesia.
El pueblo de Dios padecía la opresión de otras naciones y se vio tentado a buscar el pacto y la ayuda de los egipcios, a lo que el profeta Isaías se opuso de parte de Dios, conminándolos a confiar solo en Dios. Sión llegó a ese punto porque en su desánimo creyeron que Dios se había olvidado de ellos. Jehová les contesta con firmeza y amor:
Pero Sion dijo: Me dejó Jehová, y el Señor se olvidó de mí.
15 ¿Se olvidará la mujer de lo que dio a luz, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre? Aunque olvide ella, yo nunca me olvidaré de ti.
16 He aquí que en las palmas de las manos te tengo esculpida; delante de mí están siempre tus muros.
Este mensaje de amor de Dios sigue siendo actual para la iglesia, en la persona de Jesucristo (Jn.3:16), que sufrió la muerte en la cruz por nosotros, y en sus manos nos lleva grabados.
Isaías profetiza sobre la restauración futura de Israel en un pasaje precioso que se inicia con estas palabras: “Alza tus ojos alrededor y mira...” Isaías en su visión profética ve pueblo de Dios de todas las naciones (Is. 49:21-22) a los que Dios tiende su mano, para que conozcan que Jehová es el Salvador y Redentor de Israel.
El Señor comisiona a su iglesia a predicar el evangelio a todas las naciones (Mt. 28:18-20), para que todos conozcan a Cristo el Redentor.
Amén.
MAG
