La vida abundante
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Jesús dijo (Jn.10:10-11): Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos.
El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.
Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas.
- A esa nueva vida se entra a través de Jesucristo (1Jn 5:10-13). Es una vida en libertad que nos llena y satisface la necesidad del alma.
- El Padre tiene todo el poder para hacer que esa vida sea abundante en nosotros (Ef 3:20-21).
- La vida abundante la experimentamos cuando habita Cristo en nuestros corazones y somos llenos de toda la plenitud de Dios. Es la voluntad del Padre que lleguemos a comprender el amor de Dios (Ef. 3:14-19).
- El mundo ofrece satisfacer los deseos de las personas con propuestas engañosas que llevan a la destrucción (Mt.13:22). El diablo se llega a disfrazar como ángel de luz (2Co.11:14), con el propósito de “hurtar y matar y destruir” a las ovejas. Escuchar esas voces ata al pecado, arrebata la paz y el gozo y aleja de Dios.
- Somos llamados a poner la mira en las cosas de arriba (Col.3:2-3); a no conformarnos a este siglo, sino a ser transformados a la imagen de Cristo (Ro.12:2; 2Co.3:18). Solo así podremos disfrutar de la vida abundante.
- Es una vida abundante que se experimenta en la familia de la fe, Con todos los santos (Ef.3:18). Porque solo así se conoce el amor de Cristo en plenitud.
MAG
