El reino de los cielos vendrá INEVITABLEMENTE.
Hace unos meses publicamos un artículo que tenía por título “El reino de Dios y el reino de los cielos”. Este artículo que estás leyendo, sin ser continuación de aquél, está relacionado con él.
Hace unos días me preguntaba a mí mismo: ¿cuál es el sentido último de la historia? O en palabras más sencillas: ¿Por qué sucede todo lo que sucede? ¿Hasta dónde nos conduce la historia y qué pretende?, si es que el devenir de la historia conduce a algo...
Después de pensarlo un rato llegué a la conclusión que todo lo que pasa en la historia de la humanidad, teológicamente pensando, conduce al advenimiento del reino de Dios. Pero antes de seguir adelante, paremos a hacer un poco de historia.
En Génesis 3 el pecado irrumpió en la humanidad, lo cual convirtió a aquellos primeros humanos en pecadores. Eso nos convirtió a todos sus descendientes en pecadores también. Así de duro: porque el pecado, a diferencia de la salvación, es hereditario. ¡Que pena! Sí, como lo oyes: un incrédulo separado de Dios y pecador, tiene hijos pecadores y separados de Dios como él, pero el “más santo de los cristianos” también tiene hijos pecadores tan separados de Dios como los del incrédulo pecador antes mencionado. Todos heredamos la naturaleza pecadora adquirida en Génesis 3. Por eso siempre decimos que esa es la condición natural del hombre.
Desde Génesis 3, Dios ha intentado insistentemente restaurar la relación perdida con el humano. La forma más clara e intensa de esta relación, es el reino de los cielos que está por venir. Además, el advenimiento del reino de los cielos es absolutamente INEVITABLE. En ningún lugar de la Biblia se plantea el mismo como una utopía de la vida cristiana o como una aspiración, sino como una realidad que esperamos: “venga a nosotros tu reino” declara el Padre nuestro, pero volvamos ahora al tema que nos ocupa.
Estrictamente hablando, el reino de los cielos ya está entre nosotros. Lamentablemente, de momento, para verlo, hay que saber buscarlo. Dios reina en su reino que se encuentra ahora mismo en dos lugares: el corazón del cristiano y a veces en la pequeña área de influencia de este cristiano, aunque esto último sucede intermitentemente y mucho más tenuamente que lo primero. Por eso el ciudadano medio no lo ve todavía. Mateo 13 enseña que el reino de Dios es como la levadura: una pequeña e imperceptible brizna de ella es capaz de leudar toda una masa de harina independientemente del tamaño de la misma, es solo cuestión de tiempo. Del mismo modo, el reino de Dios se va a extender INEVITABLEMENTE desde el corazón de los cristianos hasta el último de los humanos y gobernando nuestra sociedad. Todos lo reconocerán. Solo es cuestión de tiempo también.
Este advenimiento INEVITABLE del reino de Dios es la única buena noticia. Las restantes noticias que siguen son buenas o inquietantes dependiendo de la posición del lector respecto a ese reino. Y es a eso a lo que recomiendo que dediques tu tiempo: reflexionar sobre tu posición ante el reino de Dios a tenor de lo que aquí expongo. Como es INEVITABLE, mejor que estés preparado.
Quienes nos consideramos cristianos ya somos ciudadanos de ese INEVITABLE reino de Dios que está entre nosotros, pero que vendrá con absoluto esplendor. Podemos estar ahora dentro de él o fuera de él. Podemos participar y trabajar para su advenimiento o ser víctimas de él cuando llegue. Esta es una de las inquietantes noticias que mencionaba.
Que el reino de los cielos sea una realidad INEVITABLE, es en sí mismo una llamada de atención: cuando el reino se instaure, todos nos encontraremos con el rey de la historia y Él traerá consigo retribución para ti y para mí. Eso debe hacerte vivir con responsabilidad ahora. Sí, procura vivir ahora, como te gustaría haber vivido cuando te encuentres delante de Dios, en su reino.
Que el reino de los cielos sea INEVITABLE, no significa, en modo alguno, que debas estar indiferente ante él, esperándolo llegar, sin más. Desde luego, no es eso lo que pretenden Jesús ni Pablo. Todo lo contrario. La realidad INEVITABLE del advenimiento del reino de los cielos, debe estimularte a vivir una vida de responsabilidad, santidad e integridad ante Dios porque es un hecho histórico futuro (y utilizo esta paradoja “histórico futuro” con toda intención porque es cierto que el reino no es pasado, pero sí será historia un día). Trabaja para estar “dentro” y favorecer su advenimiento.
Cuando el reino de los cielos se instaure, muchas personas quedarán fuera de él. Está claro que para ellas el advenimiento INEVITABLE del reino de los cielos será una mala noticia, la peor de las noticias de hecho, porque a ellas les traerá juicio, condenación y separación eterna de Dios. Me entristece pensar que muchas de esas personas que ahora no pueden o no quieren creer, lo harán tarde, cuando se enfrenten a solas ante Dios en su reino, cuando se haya terminado el tiempo de la gracia.
Concluyo insistiendo en la pregunta que te hacía anteriormente: ¿tú estarás dentro del reino de Dios, o fuera de él?, ¿el reino de Dios te llevará ante el Padre? O por el contrario ¿te aplastará? Estas son las preguntas trascendentes que debes contestarte pronto, porque de ellas depende tu eternidad.
PV.